| La dimensión académica es una exigencia insustituible en la formación. Hoy mas que nunca es indispensable buscar un conocimiento mas profundo de los misterios divinos que haga a los futuros sacerdotes capaces de anunciar el Evangelio y hacerlo creíble frente a las legitimas exigencias de la razón humana. La filosofía lleva al candidato a una veneración amorosa de la verdad, al justo conocimiento e interpretación de Dios, hombre y el mundo. La teología, lleva al candidato a poseer una visión completa y unitaria de las verdades reveladas por Dios en Jesucristo y de la experiencia de fe en la Iglesia. (PDV 51-56) |